29 de agosto de 2012

La masculinidad prestada

Smother
Durante casi toda mi vida, la inmensa mayoría de mis amigos, conocidos y personas frecuentes han sido hombres. Esa simpatía me ha ayudado a nunca caer en los extremos intolerantes de algunas ramas del “feminismo” (así, entre comillas) y, de hecho, muchos de mis pensamientos van hacia ellos y las luchas que la sociedad hetero-sexista les impone.

Siempre he dicho que el sexismo nos afecta a todos: de maneras distintas y de formas más o menos evidentes o urgentes (un golpe es más urgente que un insulto, una violación más evidente que la discriminación, etc), pero a todos se nos carga con estándares, estereotipos y roles que cumplir sin tomar en cuenta que no todos queremos o podemos encajar en ellos. 

En la práctica, esto se traduce en los siglos de discriminación y vilipendio hacia el "género débil" (así como a cualquier persona que no cumpla el dúo varón/heterosexual), pero no es sino hasta ahora, con todos los avances en materia de equidad de género que nos damos cuenta que –si bien pueden no ser tan evidentes o urgentes (en el sentido de bienestar físico)- también hay una carga y una imposición sobre muchos hombres.

Una de las principales formas en que el sexismo afecta a muchos hombres (sobre todo aquellos que no se sienten cómodos siguiendo el rol machista) es la idea de que su identidad masculina no es algo intrínseco a ellos, sino algo que tienen prestado.

28 de agosto de 2012

Copa menstrual: la alternativa a las toallas y tampones.

[Nota: Si no cuenta con la madurez para hablar sobre anatomía humana básica de manera respetuosa, no siga leyendo.]

En agosto del 2010, durante el Festival Internacional de Cine de Monterrey tuve la oportunidad de ver el documental «La Luna en ti» de la directora Diana Fabiánová, que habla sobre el tabú de la menstruación en nuestra sociedad. El documento expone las diferentes formas en que se ha percibido este proceso natural a lo largo de la historia y en diferentes culturas, así como los mitos y percepción actuales al respecto.

Uno de los principales atractivos es que habla de manera directa sobre las implicaciones sociales, políticas, económicas y psicológicas que rodean a este acontecimiento mensual (realmente son más de las que uno se imagina) y sugiere matices distintos a los que estamos acostumbrados a darle: desde formas diferentes de abordar el tema a estilos de vida y maneras de vivir (o no vivir) la menstruación.

Femmecup
Una de estas alternativas presentadas y que hasta ese momento me era –tristemente- desconocida es la existencia de algo llamado copa menstrual.

Se trata de una copa de silicona o látex que se introduce en la vagina durante los días de menstruación para retener el flujo; éste queda contenido en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y se desecha el líquido.

Los primeros prototipos de copas datan desde inicios del siglo XX aunque no tuvieron mucho éxito debido a los costos de manufactura y al estigma menstrual. Comenzaron a ganar popularidad (debido a que se incrementó la facilidad de producción y la seguridad y comodidad de los materiales de los que están hechas) hasta después de la década de los setentas. Actualmente hay varias marcas y disponibilidad de materiales, formas y tamaños.

El método de funcionamiento de la copa menstrual es sencillo: se dobla la copa -que es suave (similar a la textura de las mamilas de biberón para bebés)- y se inserta en el canal vaginal donde, al soltarla, cobra su forma normal y colecta la sangre menstrual. Después de unas horas (dependiendo de cantidad de flujo, pueden ser entre 4-12 hrs) se extrae presionando la base y jalando, se vacía, limpia con agua corriente y jabón neutro y vuelve a colocarse. Al final del ciclo se recomienda esterilizar la copa hirviéndola antes de guardarse.