16 de septiembre de 2013

26 de 50+ libros al año: «Nudo de víboras» de François Mauriac

“Vosotros no podeís imaginar este suplicio: no haber tenido nada de la vida y no esperar nada de la muerte. Que no haya nada al otro lado del mundo, que no exista explicación alguna, que la palabra del enigma no nos sea revelada jamás...”

Di con esta novela de esa manera romántica y casi olvidada que es el encontrar tesoros literarios en librerías de “libros leídos”. En mi último viaje al Distrito Federal supe de una hermosa colección de editorial Orbis que reunió obras de autores ganadores del premio Nobel y me gustó tanto la presentación y la calidad en la selección de los títulos que compré varios libros de dicha serie, incluyendo esta novela.

El autor François Mauriac, de nacionalidad francesa, fue ganador del premio Nobel en 1952. Nunca había leído nada de su obra, ni había escuchado nada sobre él y así mismo, la premisa del libro no es especialmente original, así que me parece aún más misterioso y milagroso el porque decidí comprarlo, pero me alegra haberlo hecho.

La trama de la historia de Nudo de víboras, es la siguiente:
Luis, un anciano avaro, descreído, cínico, egoísta y ateo, al presentir su pronta muerte, redacta una extensa carta, llena de reproches hacia Isa, su esposa, católica y tradicional, en la que hace balance del fracaso de su relación matrimonial, y hace patente el desprecio que sienten en todo momento hacia su persona, el resto de la familia, hijos, nueras, yernos y nietos, que desean que muera la antes posible para heredar.

16 de agosto de 2013

25 de 50+ libros al año: «¿Sueñan los andorides con ovejas eléctricas» de Philip K. Dick

Después del chasco que me llevé con El castillo blanco sentí que estaba por caer en uno de esos baches de lector en los que te sienten apático a agarrar un nuevo libro. Como ya había mencionado en alguna otra reseña hace algunos meses, cuando me pasa esto (o estoy a punto de que me pase) re-leo algún libro corto que me haya encantado o algunos de mis libros favoritos.

En esta ocasión el libro que elegí para re-leer fue la famosa novela de ciencia ficción de Philip K. Dick que inspirara la película Blade Runner. El libro lo leí originalmente cuando tenía unos trece años, porque lo encontré en una biblioteca escolar, y me encantó. Fue de las primeras historias de ciencia ficción que leí y me causó un gran impacto; en esta ocasión lo escogí porque quería ver si casi diez años de lecturas después seguía pareciéndome igual de bueno.

Mi edición la compré en el mercado sobre ruedas (ambulante, tiangüis) de mi colonia un domingo y no recuerdo exactamente cuánto pagué por él, pero fueron menos de 30 pesos. Es de editorial Edhasa, para la colección Biblioteca Alas y Raíces, que es la colección de las salas de lectura de la SEP...lo cual me hace sospechar el porqué estaba a la venta si se supone que son libros gratuitos, pero eso es otro tema (por si acaso ya no le he vuelto a comprar nada al señor que me lo vendió, aunque ha seguido llevando varios otros libros de la misma colección)

La acción se sitúa en un mundo cubierto de polvo radiactivo, tras una guerra nuclear que ha matado a casi todos los animales, por lo que la gente tiene animales eléctricos. El protagonista es Rick Deckard, un ex-policía y experto Blade Runner (aunque en la novela no tiene este nombre, sino el de cazador de recompensas), que debe eliminar a un grupo de androides de última generación casi idénticos a seres humanos denominados Nexus 6 que han llegado hasta la Tierra, huyendo desde una colonia espacial debido a las terribles condiciones de vida a las que estaban sometidos.

13 de agosto de 2013

24 de 50+ libros al año: «El castillo blanco» de Orhan Pamuk

Cuando aun trabajaba en la librería por alguna razón o recomendación de alguien comencé a leer El museo de la inocencia del escritor turco ganador del premio Nobel. Si bien el libro me estaba gustando bastante no lo pude terminar porque era gigantesco, dejé de trabajar en dicha librería y no lo he podido volver a comprar.

En una visita reciente a La ventana me topé con este otro título del mismo autor, nunca lo había escuchado mencionar (sí sus Me llamo Rojo y Nieve) así que me llamó la atención y como desde aquella vez me había interesado leer su obra, lo compré.

Aparte del precio, la razón por la que no he podido volver a comprar El museo de la inocencia es porque se me hacía un libro gordaco y generalmente le rehuyo a libros muy grandes como introducción a autores nuevos o que no he leído (prefiero cuentos cortos), así que también influyó en mi compra el hecho de que es un libro bastante corto (alrededor de 180 páginas).

La sinopsis de la trama que figura en la parte de atrás del libro es la siguiente:
Un joven científico italiano es capturado por piratas cuando viaja de Venecia a Nápoles. Poco después es vendido como esclavo a un sabio turco deseoso de conocer los avances científicos de Occidente. Ambientada en la Turquía del siglo XVII, El castillo blanco cuenta la extraordinaria historia de estos dos hombres, que curiosamente guardan un gran parecido físico. Una fascinante exploración de la identidad, del fatídico pulso entre tradición y modernidad, y del destino del intelectual a través de la relación que surge entre ambos personajes.

31 de julio de 2013

23 de 50+ libros al año: «Vergüenza» de Salman Rushdie

Con esta, la vigésima tercera reseña del proyecto 50+ libros año, les voy a hacer un poquito de trampa.

Hace poco más de un mes hice una video reseña del libro en cuestión (Vergüenza, de Salman Rushdie) e iba a publicarlo aquí y como parte de una maquiavélica campaña publicitaria mi proyecto alterno en facebook, Lea, no sea pendejo.

Sin embargo, por azares del destino (léase, "mi maldita desidia") me fui atrasando con las reseñas y para cuando tuve que publicar el video por allá aún no era el turno de publicar la reseña por acá, así que no se pudo hacer como yo quería.

Como sea, finjamos que nada de eso pasó y que el video no tiene un mes de viejo:


Como podrán imaginarse, los invito encarecidamente a que se den una vuelta a Lea, no sea pendejo donde encontraran información, recomendaciones y reseñas sobre libros de muy diversos géneros con la intención de compartir experiencias lectoras además de noticias, humor y quehaceres del mundo literario, del lector y la bibliofilia. 

Si ya están aburridos de mis idioteces, no se apuren, la página no la administro nada más yo sino que tendrán acceso a la finísima inteligencia, humor y porqué no, casual idiotez de dos de mis personas favoritas en el mundo. 

Comentarios sobre el video o sugerencias, se aceptan con mucho gusto. Se vale darle una ojeada a los demás videos en el canal de youtube y suscribirse, si así lo desean.

22 de 50+ libros al año: «Cuentos, 3» de Herman Hesse

En mi adolescencia leí las obras largas de Hesse más conocidas, El lobo estepario, Demian y Siddartha. Si bien no cuento al escritor germano-suizo entre mis autores favoritos, su obra me agrada.

Hace unos meses fui a la venta de saldos por mudanza de la Librería Cosmos y me topé con una copia de esta antología de cuentos de Hesse a un precio casi regalado (10 pesos), me llamó mucha la atención porque nunca había escuchado de sus cuentos cortos o más bien, solo sabía de la existencia de sus obras famosas, así que decidí comprarlo.

Si bien en el momento en que lo compré me dio mucha curiosidad, la verdad es que para cuando llegué a casa ya se me había pasado el furor y lo dejé abandonado unos meses en los libreros, hasta que por fin me animé a darle su leída.

La contraportada nos presenta esta recopilación de la siguiente manera:

La recopilación de los CUENTOS de Hermann Hesse (1877-1962), diseminados durante mucho tiempo en revistas, volúmenes colectivos y antologías, puso de relieve las líneas de fuerza de un universo narrativo articulado por los mismos temas y obsesiones presentes en sus grandes novelas, coloreado por una inconfundible sensibilidad estética y animado por los valores éticos y humanistas que caracterizan toda su obra. La ordenación cronológica de los relatos -este tercer volumen recoge cuentos escritos entre 1910 y 1919- permite apreciar la evolución de un creador menos preocupado por la fábula y el suspense en el relato, que por la autenticidad de los personajes, anti héroes que reflejan, en un sinfín de escorzos, la entera variedad de comportamientos y psicologías humanos
Como un todo, la antología me resultó muy difícil de terminar. No sé exactamente que esperaba de los cuentos cortos de Hesse, pero no era lo que encontré. Los relatos no son precisamente complejos o crípticos y para el caso tampoco especialmente aburridos y ni de broma diría que me parecieron malos, pero hubo algo que me impidió, a lo largo de los dieciocho cuentos, compenetrarme y comprometerme con lo que estaba leyendo.

24 de julio de 2013

21 de 50+ libros al año: «Cuentos orientales» de Marguerite Yourcenar

Este es el primer libro que leo de Marguerite Yorucenar, antes de animarme a darle una oportunidad había escuchado sobre ella (obviamente, al haber trabajado en varias librerías no es tan sorprendente que “conozca” a un montón de autores que no he leído), sobre todo acerca de su famosa Memorias de Adriano, pero nunca me había llamado demasiado la atención leerla.

Hace unos meses, en un recorrido habitual en alguna librería (tristemente no recuerdo si lo compré en Librerías Gandhi o en El Péndulo) examinando la sección de literatura universal me llamó la atención este libro, porque recordaba que ella era una escritora francesa y acepto que me dio un poco de morbo por aquello de lo que pueda rondar en los límites de la apropiación cultural, así que decidí comprarlo. Estuvo por ahí guardado un tiempo, hasta que por fin me animé a leerlo.

La sinopsis que aparece en la contraportada del libro nos lo presenta de la siguiente manera:

El mítico Oriente de la mano de una de las escritoras más importantes del siglo XX se descubre a través de la esencia de los cuentos legendarios de lugares como Grecia, Asia y los Balcanes. Un viejo pintor que desaparece en el mar que acaba de dibujar; un héroe griego que seduce a las mujeres y las olas, el destino de quien ve a las nereidas; el oscuro poder de la sombra, la diosa Kali, que se entrega a cualquier hombre y nunca sonríe; o el amor loco de una mujer por el asesino de su marido. Pasiones, secretos y sabiduría se suceden creando un clima donde no hay culpables ni víctimas, tan sólo la vida y su inmenso misterio.

16 de julio de 2013

20 de 50+ libros al año: «Antología de cuentos de misterio y terror»

Siguiendo con mi propósito para este año de acercarme a la literatura de horror quise darle la oportunidad a esta antología que incluye bastantes autores clásicos. Cuando el pasado enero quise comenzar a leer terror mi primera opción fue esta antología, pero mi pareja (el experto en el tema de la casa) me recomendó comenzar con la de editorial Bruguera que leí en aquel entonces, pero ya desde entonces me quedé con ganas de leer esta colección de relatos recopilada por Iván Stavans.

El libro lo conforman 38 relatos de variable extensión (siendo el más largo La mano encantada de Gérard de Nerval, de 35 páginas, y el más corto Ante la ley de Franz Kafka, de solamente una página y media) y todos de distintos autores procedentes de toda época, corriente y países aunque es muy notorio que predominan autores y cuentos clásicos.

De entrada pude notar que era una colección francamente mal seleccionada: la calidad narrativa y de las ideas expuestas en buena parte de los cuentos no era excelente ni original (aún situándolos en la época en que fueron escritos) y no solo eso, sino que muchos de los relatos ni siquiera podrían calificarse como “literatura de horror”, no solo porque no den miedo, ya que eso pude variar o se puede perdonar por muchas razones, sino porque sus temáticas e historias ni siquiera eran medianamente oscuras o de miedo, sino meramente fantásticas.

29 de mayo de 2013

19 de 50+ libros al año: «La biblia de neón» de John Kennedy Toole.

Hace varios años, cuando era librera, me tocó varias veces escuchar mencionar o ver los libros de John Kennedy Toole, pero por razones extrañas nunca me sentí tentada a leerlos. Sin embargo, hace poco una amiga que tengo en el concepto de muy buena lectora me recomendó (y prestó) La biblia de neón, así que en cuanto terminé el libro que leía en ese momento agarré sin pensarlo esta novela del estadounidense.

La vida del autor y el relato de cómo nos llegan sus obras dan para una excelente (y triste) historia de ficción por sí mismas. En vida su obra fue rechazada, factor que contribuyó a la depresión que lo llevó a suicidarse a la edad de 31 años. Únicamente hasta once años después de su muerte y gracias al empeño de su madre, Thelma Toole, se editó La conjura de los necios, con la que alcanzó reconocimiento mundial. La Biblia de neón fue publicada después, en 1989, tras la muerte de la Sra. Toole y luego de sus muchas disputas por los derechos de autor con familiares lejanos de la familia paterna de su hijo.

Sus novelas fueron publicadas en orden inverso: La conjura de los necios fue su primera obra editada, sin embargo, La biblia de neón fue la primera novela que escribió; creada cuando tenía apenas unos 16 años y que permaneciera perdida entre sus papeles viejos hasta que su madre la descubriera muchos años después.

La sinopsis de la trama que nos ofrece la contraportada de la edición en español (de Anagrama) es la siguiente:
David […] es un adolescente que vive en una población miserable del profundo Sur [de los Estados Unidos]. Una Biblia de neón ilumina el cielo por las noches, y durante el día el fanatismo religioso y la malevolencia hacen estragos en la vida de los ciudadanos. El padre de David pierde su trabajo, no puede seguir pagando su contribución a la Iglesia, y esto marca el inicio de una decadencia que les convertirá en parias dentro de la pequeña comunidad. No hay muchas alegrías en la vida de David, excepto las que llegan de la mano de tía Mae, una hermana de su madre que tras una fantasmal carrera como cantante, y ya con sesenta años, escandaliza a los bienpensantes con su pelo teñido de rubio, sus vestidos de colores chillones y sus decrépitos novios. Tras una decepción amorosa y un sangriento y escalofriante episodio, el joven David se apresta a una nueva vida en otros horizontes.

21 de mayo de 2013

18 de 50+ libros al año: «El gran dios Pan y otros relatos de terror» de Arthur Machen

Si bien es hasta este año cuando por fin me decidí a adentrarme al horror literario, ya antes había intentado algún discreto acercamiento, principalmente a través de la obra de Clive Barker y Lovecraft.

Otro autor al que le di la oportunidad hace unos tres años fue a Arthur Machen, con su libro El pueblo blanco y otros relatos de terror publicado por editorial Valdemar; sin embargo, por la época en que quise leerlo abordé su obra esperando algo diferente (quizá un horror más cotidiano) y el encontrar un estilo distinto al esperado me desanimó un poco. Al final se me atravesó otro libro que en ese momento me apetecía más por lo que terminé dejándolo de lado.

Hace unas semanas, platicando sobre autores con mi pareja y, cuando yo le recordara mi anécdota de ese primer intento con la obra de Machen, él mencionó que sus atmósferas e imaginario eran similares a los de William Buttler Yeats, que me fascina, y realmente no tuvo que decir mucho más para convencerme de darle otra oportunidad.


Decidí que probaría un título distinto al que ya había intentado leer, para que de alguna manera, fuera un acercamiento fresco, así que tomé El gran dios Pan y otros relatos de terror publicado también por Valdemar. La contraportada nos introduce a la obra con las siguientes palabras:

Arthur Machen […] fue un obstinado soñador que creó una de las obras más líricas y exquisitas que ha dado hasta la fecha el denominado género de terror. […] Machen trasladó al papel sus arrebatados y melancólicos sueños con esa rara intensidad y soledad propias de la poesía, tratando de desvelar los enigmas que se ocultan más allá de la existencia y fuera del tiempo y logrando que la belleza y el horror suenen en sus relatos al unísono. […] Inspirado por su origen celta, no escribió sobre fantasmas sino más bien sobre fuerzas elementales, maleficios que sobreviven o poderes malignos invocados por el folclore y los cuentos de hadas […]. El presente volumen recoge cuatro extensos relatos (El gran dios Pan, La luz interior, La novela del Sello Negro y La novela del polvo blanco) que tanto influyeron en el maestro del horror sobrenatural, H.P. Lovecraft.

16 de mayo de 2013

17 de 50+ libros al año: «Vida de una mujer amorosa» de Ihara Saikaku

Cuando decidí leer a Mishima, hace unos meses, me di cuenta de que conocía muy poco de la literatura japonesa. Salvo por relatos en antologías o cuentos cortos sueltos, pero sin recordar nombres de autores o tener un panorama más completo, mi acercamiento a la producción literaria japonesa era nulo; así que decidí que conscientemente buscaría autores de esa nacionalidad.

Hace no mucho visité la Librería Errante, que acaba de abrir en mi ciudad, y entre las cosas que me encontré en esa visita estaba esta obra. El impulso de tomarlo fue por identificar el nombre del autor como japonés (junto con la portada), pero al leer la reseña de la parte trasera, la información del autor en las solapas interiores y enterarme que es un libro que fue escrito en 1686 (y siendo como soy de fan de de lo libros así de clásicos) me convencí totalmente de comprarlo y leerlo pronto.

La presentación que encontramos en la contraportada nos describe el libro de la siguiente manera:

[...] la historia de una joven de una belleza precoz y deslumbrante, que trastorna a los hombres que se encuentran a su alrededor. [...] Víctima de su propia virtud, nuestra protagonista entiende desde muy joven que su cuerpo puede ser un vehículo para vivir (cuán cuesta abajo podría rodar el vehículo, no lo habría de entender sino hasta muy tarde). Obligada a dejar su casa para saldar una deuda contraída por su padre, verá desfilar ante sus ojos la inmensa codicia de los hombres y padecerá en cuerpo y alma el descenso desde la más alta estirpe de las cortesanas hasta el inframundo de su profesión. Saikaku hace a su protagonista transitar por todas las esferas sociales del Japón del período Edo. La novela funciona lo mismo como una road novel que como una punzante crítica que descubre la doble moral en la que estaban afincadas gran parte de las «buenas maneras» japonesas.

5 de mayo de 2013

16 de 50+ libros al año: «El cerebro de Broca. Reflexiones sobre el apasionante mundo de la astrómociencia.» de Carl Sagan

Carl Sagan, es uno de mis héroes personales. Mi primera introducción a sus ideas fue a través de su aclamada serie, Cosmos (Cosmos: A Personal Voyage) y desde el principio me apasioné por su manera de entender y dar a entender el mundo.

Pronto me aficioné a buscar en la red ensayos suyos, videos de sus entrevistas y no hace mucho leí por fin El mundo y sus demonios que me fascinó y ayudó a redondear muchos aspectos de mi manera de pensar actual, sin embargo, a últimas fechas sentía que me hacía falta conseguir y leer su obra publicada.

Hace unos dos meses conseguí varios de sus libros en una librería de viejo de la ciudad de México, así que era cuestión de tiempo para que le tocara su turno a El cerebro de Broca.

La presentación del libro que nos da la contraportada, es la siguiente:

Desde que existe, el hombre se ha venido planteando profundas interrogantes acerca de los orígenes de la conciencia, la vida sobre nuestro planeta, los primeros tiempos de la Tierra, el origen del Sol o la posibilidad de vida inteligente en algún otro lugar del cosmos, así como sobre el más complejo e inquietante de todos: el advenimiento  naturaleza y destino futuro del Universo. [...] Hoy, como resultado del conocimiento tan penosamente arrancado a la naturaleza a través de generaciones dedicadas a pensar, observar y experimentar, estamos a punto de vislumbrar algunas primeras respuestas aproximadas a muchos de ellas.

Este libro trata precisamente de esas soluciones preliminares. Su autor tiene la rara habilidad de hacer compartir al lector su entusiasmo por cuanto se ha descubierto en los últimos años acerca de “este vasto universo en el que estamos sumergidos como granos de arena de un océano cósmico”, y, de forma más específica, por cuanto hemos aprendido acerca de nuestro propio sistema solar

29 de abril de 2013

15 de 50+ libros al año: «El exorcista» de William Peter Blatty

Este año decidí por fin introducirme en el mundo de la literatura de horror. Como comienzo estoy buscando títulos clásicos y populares, antes de buscar obras más modernas o rebuscadas.

Si bien, desde enero, cuando leí la antología de editorial Bruguera Las mejores historias insólitas, no había tomado más material de horror, este mes decidí quitar de la lista de lecturas pendientes a El exorcista.

Si bien siempre había escuchado muy buenas reseñas de esta novela, publicada en 1971, al tiempo que todo mundo me decía que era mucho más aterradora que la famosa película que inspiró (la cual ya de por si se me hacía bastante terrorífica), por miedosa y también por no estar tan interesada en descubrir el género, nunca me había animado a leerlo.

La trama de la novela es la siguiente:


Inspirada en un caso real ocurrido en el año 1949, El exorcista narra una historia de suspense, miedo y desesperanza; en la que una madre ve, angustiada, cómo su hija se va volviendo loca.La medicina no encuentra remedio alguno para la dolencia de la niña, Regan. Sin otro medio en el que apoyarse, la mujer pide a un jesuita psiquiatra que realice un exorcismo. Es en ese momento cuando el demonio posesor comenzará a sobresalir en la historia.

Si bien, por una u otra razón, nunca he visto completa la película, ya estaba familiarizada con la historia a través de la cultura popular. Aún así, el ritmo constante y bien manejado de la obra de Blatty me capturó desde el comienzo y a pesar de ser un libro de una extensión normal, lo terminé muy rápido.

25 de abril de 2013

14 de 50+ libros al año: «La guerra de los mundos» de Herbert George Wells

Para mi vergüenza, nunca había leído este clásico. Si bien, había escuchado y leído la novelización radiofónica de la misma y había visto la adaptación cinematográfica del 2005, por lo cual estaba familiarizada con la historia, nunca me había dado la oportunidad de leer la novela de Wells.

La guerra de los mundos es una de las primeras obras de ficción (si no es que la primera) que relata la invasión o conquista de la tierra por seres de otro planeta.

La historia nos es relatada seis años después de la invasión, por un escritor de divulgación científica, cuyo nombre jamás se proporciona, que habita cerca de la localidad donde cae uno de los primeros cilindros y es testigo cercano del comienzo del ataque extraterrestre.

Tras separarse de su esposa por el caos y destrucción que provocan los trípodes (las máquinas de guerra de los invasores), nos relata su huída en busca de refugio, el avance de los alienígenas, la información sobre lo que sucede que va recabando en su lucha por sobrevivir y la manera el fin inesperado de los invasores.

Una de las primeras cosas que me llamó la atención fue que me sorprendí a mí misma dos o tres veces teniendo que conscientemente re-situarme en la época en que la obra está escrita. Al estar leyendo sobre observatorios, objetos espaciales, rayos de calor…mi mente de chica nacida en los noventas siempre tendía a imaginárselo todo demasiado moderno para la época en la que realmente está situada la novela.

Más que un defecto de la novela, es un defecto del lector (mío, pues), pero me puso a pensar en la gran proeza de ingenio que debió haber sido imaginarse la tecnología avanzada marciana en la época en que vivió Wells. También explica muy bien la fascinación que causó la novela y que la llevó a convertirse en la leyenda que es hoy en día.

15 de abril de 2013

13 de 50+ libros al año: «El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde» de Robert Louis Stevenson


Creo que a todos los que leemos un libro tras otro nos ha pasado que a veces necesitamos descansar de leer; pasa sobre todo después de algún libro difíicl, largo o que no nos gustó.

Como mencioné en mi reseña anterior, me resultó muy difícil leer Orlando, de Virginia Woolf, y al terminarlo me quedé algo embotada y precisamente con esa necesidad de despejarme literariamente.

Mi remedio para esta sensación es releer libros que me hayan gustado mucho, que de preferencia sean obras cortas y, al menos en mi caso, los libros que siento que mejor cumplen esa función son mis clásicos cortos favoritos.

En esta ocasión el elegido para cumplir dicha función fue la famosísima novela de Stevenson. Creo que cualquier persona con edad para razonar y que no haya vivido debajo de una roca toda su vida sabe de qué va la trama, pero la dejo acá la descripción de contraportada de mi edición para cualquier despistado:

Londres, invierno de 1884. El señor Utterson, notario del doctor Jekyll, relee el testamento del científico: 'Yo el firmante Henry Jekyll, deseo que a mi muerte todos mis bienes pasen a mi gran amigo y benefactor Edward Hyde.' Poco después, el señor Utterson descubre que el señor Hyde no sólo es una persona despreciable, sino un criminal. ¿Qué oscuro secreto, qué grave error de juventud obliga al intachable doctor Jekyll a nombrar a un asesino su principal benefactor?
Esta memorable novela de Robert Louis Stevenson es una alegoría moral, un magistral relato de misterio que sucesivas generaciones de lectores han convertido en un clásico de la literatura universal. El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es una mezcla de misterio, terror y ciencia ficción, que se inmortalizó como la historia del hombre y la bestia.
Comencé a leer la novela una noche y la terminé la siguiente mañana. A pesar de las lecturas, el paso del tiempo, las decenas de adaptaciones y referencias a la historia que encontramos en la cultura popular, no deja de ser fascinante: desde la prosa, la trama y la temática de la obra.

Si bien no creo que el lector moderno la encuentre igual de impactante que los lectores de la época en que se publicó por primera vez, antes de la avalancha de horror (tanto en la literatura, como en el cine) en que vivimos, la obra no pierde valor por esto.

Debido a que es una historia que se ha asimilado dentro del imaginario social debido a las decenas de adaptaciones y referencias en toda clase de medios es un libro publicado en muchas presentaciones por muchas editoriales y en un rango extenso de precios. Desde versiones económicas para estudiantes hasta versiones de lujo se pueden conseguir en cualquier librería.

Definitivamente es un clásico imperdible, si no lo han leído lo recomiendo mucho y si ya lo han leído, sepan que es de esos libros que no pierden el encanto con los años.

[Leído del 26 al 27 de marzo]

12 de abril de 2013

12 de 50+ libros al año: «Orlando» de Virginia Woolf

La obra que he leído de Woolf (Un cuarto propio y La señora Dalloway) me ha gustado y hace unos años vi la película de Sally Potter basada en esta novela así que tenía un tiempo con la intención de leerla.

La trama de la novela y el acercamiento a temas como la homosexualidad, la sexualidad femenina y el rol de la mujer en la sociedad y como creadora literaria se me antojaban excelente material.

Por ahí había leído que se le considera una obra menor de la escritora porque no la escribió como una obra seria, sino como un descanso entre una novela y otra (aunque es la obra que mayor éxito comercial tuvo durante la vida de la autora). No sé qué tengo torcido en mi criterio literario que muchas "obras menores" de varios de mis autores favoritos me fascinan, así que tenía grandes expectativas sobre esta novela.

La reseña que viene en la parte trasera del libro nos lo presenta de esta manera:
Novela difícilmente clasificable en la que ­-como escribió en su día Jorge Luis Borges, traductor de la obra-­ "colaboran la magia, la amargura y la felicidad", Orlando (1928) narra los avatares a lo largo de cerca de trescientos años del que empieza siendo un caballero de la corte isabelina inglesa. Producto en parte de la ambigua pasión de Virginia Woolf (1882-1941) por Vita Sackville-West y antecedente singular del realismo fantástico, la historia de su protagonista, ambientada siempre en sugerentes escenarios e impregnada por la particular obsesión de su autora por el transcurso del tiempo, se desliza como un deslumbrante cuento de hadas ante los fascinados ojos del lector.
No sé si no era mi tiempo de leer Orlando, si es demasiado complejo para mi capacidad mental o si efectivamente no tiene la calidad literaria de lo que he leído anteriormente de ella, pero terminar de leer este libro fue toda una batalla.

10 de abril de 2013

Conocimiento, pensamiento crítico y el precio de no saber.

La semana pasada tocaron a mi puerta dos mujeres Testigos de Jehová. Tengo la extraña costumbre de ser amable con ellos u otros misioneros de diversas religiones que me abordan. Los saludo, los dejo exponer el motivo de su visita y después los despido amablemente.

Sin embargo, la mayoría del tiempo, dichas personas no están en esa misma disposición de respeto, mutuo entendimiento y apertura que yo, así que un "No estoy interesada, gracias", muchas veces lleva a otras preguntas y declaraciones agresivo-pasivas que, cuando tengo el tiempo y el ánimo, no me gusta dejar sin contestar. No porque intente convencer a esas personas, que es casi imposible (y lo sé yo que siendo creyente ningún ateo me convenció de dejar de creer), sino porque me da una excelente oportunidad de probar mis argumentos e ideas y generalmente me quedo reflexionando sobre sus respuestas.

Después de que decidí conversar más extensamente con ellas, rápidamente encaminé la plática hacia la ciencia, porque sé que es un tema en el que se sienten incómodos y muchas veces se ofenden o asustan tanto que cortan la plática; pero al parecer esta vez hablaba con una persona con más experiencia en este tipo de confrontaciones ("Tengo 30 años viviendo en la verdad") así que me aventé su diatriba de creacionismo vs ciencia llena de lugares comunes. Al final obviamente se cansó de mis respuestas estoicas cada que decía algo que no pude dejar pasar por alto, aunque la mayor parte del tiempo estuve escuchando sin contestar, y terminamos "amablemente" la conversación.

Luego de su visita me quedé analizando todo lo que ella dijo (realmente solamente una de ellas hablaba, la otra solo hacía comentarios al margen). No tanto en sus argumentos teológicos, sino en los argumentos que dejaban ver su visión, conocimiento y relación con la ciencia.

Durante gran parte de la conversación pude escuchar decenas de frases que los creacionistas repiten una y otra vez, a pesar de que las respuestas a tales cuestiones son relativamente conocidas o que demuestran una ignorancia sobre la definición de diversos conceptos científicos, como "Y si venimos de los monos, ¿porqué todavía hay monos?", "¿Cómo algo tan complejo como el ojo humano pude surgir al azar?" o el que más espanto me causó, que fue el darme cuenta que para ella el Big Bang, la abiogénesis1 y la evolución eran exactamente la misma cosa.2

3 de abril de 2013

11 de 50+ libros al año: «Diario I 1931-1934» de Anaïs Nin

Hace unos años, cuando trabajaba en Librerías Gandhi, platicando con un compañero sobre literatura erótica me enteré de la existencia de Anaïs Nin (por sus relatos del género, recopilados en Pajaritos). En ese momento escuché algo que me han dicho después distintas personas en varias ocasiones: "Lo que vale la pena leer de ella son sus diarios".

Pajaritos no me dejó maravillada, aunque después me enteré que todos o casi todos sus relatos eróticos eran escritos por encargo, por lo que se consideran escritos "menores". Lo que investigué de la vida y obra de autora me dejó interesada en leer sus diarios y en mi reciente viaje al DF pude hacerme de una copia del primer volumen de su diario, supuestamente inexpurgado (en las primeras ediciones de sus diarios fueron removidas las partes más "indecorosas") y sin dudarlo lo compre.

La descripción de la contraportada (que es demasiado extensa para mi gusto), presenta el libro de esta manera:

Este es uno de los testimonios más extraordinarios de la literatura universal. Un diario escrito a lo lardo de toda una vida, más de treinta y cinco mil páginas, que por primera vez nos descubre sin tabúes a la mujer moderna, a la Anaïs Nin que se asoma sin vértigo al siglo XX. Testimonio de una mujer apasionada, auténtica, explosiva el "Diario" es un impresionante escenario íntimo en el que se exhibe desnuda, feliz, sin complejos, amando al mismo tiempo a Henry y a June. «June es mi aventura y mi pasión, pero Henry es mi amor». Esa es la Anaïs Nin que recurre a las emociones para embellecer la vida, la que sabe rodearse de talento y se entrega al amor con impetuosa pasión.

En este primer volumen de su Diario, Anaïs, tras publicar si primer libro sobre D.H Lawrence, revive el París que comparte con Henry Miller y su mujer, June Mansfield, hasta 1934, año en que se dirige a Nueva York. Pura literatura donde, más allá de las exquisitas experiencias sexuales, florece el mundo artístico del gran París y el de una mujer ante el frenesí intelectual, emocional y físico capaz de conmoverla como ninguna otra cosa lo había hecho.
La primera gran decepción que me llevé fue el darme cuenta que, a pesar de lo que el vendedor me dijo y lo que pude deducir por la descripción del mismo libro, la edición que tengo en definitiva no es una edición inexpurgada. Sigo sin superar la molestia que me causó este contratiempo ya que, por el volumen de los diarios inexpurgados o de las ediciones de Incesto que he visto, siento que me perdí gran parte de la escencia de sus diairos, pero hablemos en específico del diario que sí pude leer.

21 de marzo de 2013

10 de 50+ libros al año: «La receta del Tiranosaurio y otros cien ensayos» de Isaac Asimov

Soy adoradora de la obra de Asimov, tanto de sus creaciones literarias (sobre todo sus cuentos cortos), como de su obra histórica y de divulgación. Por supuesto que no he leído la mayoría de su obra (¿quién podría?), pero el pequeño porcentaje que he leído me ha encantado.

Entre las joyas que me encontré en las librerías de viejo de la famosa calle Donceles, de la ciudad de México, en mis pasadas vacaciones, figura la edición en español de La receta del Tiranosaurio y otros cien ensayos (también traducida a veces como La visita al tiranosaurio) del autor.

Se trata de una colección de ensayos recopilados de distintas fuentes (revistas, introducciones a libros, columnas…) en una presentación en tres volúmenes: El futuro, El espacio y Ciencia y ficción. Revelaciones personales, de la editorial EDAMEX

La descripción en la contraportada nos presenta el libro de la siguiente manera:

El más admirado escritor norteamericano de ciencia y ficción está representado en esta colección que él tituló "La receta del tiranosaurio" por un centenar de ensayos admirablemente seleccionados y clasificados. En esta obra, última del extraordinario pensador, demuestra el alto rango de su imaginación, que aprovechaba para esparcir sus profundos conocimientos científicos y para exponer sus brillantes ideas acerca del futuro. Aunque la colección consta de tres volúmenes, éstos pueden leerse separadamente de acuerdo con el interés del lector. Tres volúmenes que los lectores de habla hispana disfrutarán durante muchos años, pues Isaac Asimov es ya uno de los clásicos de la literatura científica

Nunca había leído ensayos de Asimov (solamente libros completos o cuentos cortos), así que desde que compré los tomos estaba muy emocionada por leerlos, sin embargo, una vez que hube comenzado el primer tomo y pasando los primeros siete ensayos, de calidad media-buena, comencé a sentirme decepcionada: la mayoría de los textos que conforman el primer libro son prólogos para otros diversos libros (de no más de 3 cuartillas de extensión), así que empiezan hablando de un tema, de manera muy interesante y amena, para repentinamente cambiar el tono y en un último decepcionante párrafo presentar el libro en cuestión.

16 de marzo de 2013

9 de 50+ libros al año: «Lolita» de Vladimir Nabokov

Hace unos años intenté leer este libro pero definitivamente no era mi momento de hacerlo y lo dejé abandonado como a la mitad, en parte porque mi nivel literario no me daba para apreciar su belleza y en parte porque pasaba por una etapa de mi vida en la que el tema del libro me detonaba episodios emocionales nada agradables.

Ya habiendo leído otras cosas de Nabokov y conociendo su excelente estilo y también después de haber visto las dos películas que esta novela inspiró me animé, hace unos meses, a darle otra oportunidad a la aclamada Lolita.

Mi copia la conseguí en una librería de libros viejos en la ciudad de México. Tenía desde mediados el año pasado queriendo conseguirlo y en las librerías que frecuento aquí en Monterrey estaba agotado, a pesar de que se reimprime constantemente. Probablemente el hecho de que sea un libro tan buscado es lo que ocasiona que a veces no pueda encontrarse, pero definitivamente no es tan difícil de conseguir con un poco de suerte.

La sinopsis que nos es mostrada en la contraportada es esta:
La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción “perversa” por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.
A pesar de que actualmente la lectura de esta clase de temas (violaciones, pedofilia) no me causa un trauma emocional como solía hacerlo, me sigue resultando algo incómodo. El año pasado leí Desgracia de Coetzee y siento que esa incomodidad fue un factor importante para que no me gustara el libro, pero en este caso, la pluma magistral de Nabokov hace que, sin importar el tema, no pueda decir otra cosa más que es una excelsa obra de la literatura.

14 de marzo de 2013

8 de 50+ libros al año: «Argonautas de cristal» de Knut Hamsun

Hace unos cinco años me enteré de la existencia de este escritor noruego gracias al tercer disco de la banda de folkmetal, Lumsk, también de Noruega. Las letras de todas las canciones de dicho álbum son poemas de Knut Hamsun, tomadas de la antología de 1904, Det vilde kor (El coro salvaje en español, nombre que también lleva el disco).

Por mera curiosidad busqué las traducciones de mis canciones favoritas de dicho disco y los temas que tratan me llamaron poderosamente la atención. Nunca he podido conseguir dicha antología (ni en español, ni en inglés), aunque con el pasar del tiempo he ido consiguiendo leer todas las traducciones de los poemas en los que se basan las canciones del álbum. Sin embargo, por alguna u otra razón, nunca busqué exhaustivamente algún otro trabajo del noruego ni encontré nada de casualidad (como me ha pasado con otros autores, que a veces casi me saltaron entre las manos).

Recientemente fui de vacaciones a la ciudad de México, con gran parte del presupuesto y tiempo planeados para saquear las librerías de viejo de la famosa calle Donceles. Nuestro botín fue copioso y entre las joyas que conseguí está una copia de Argonautas de cristal, de este autor, que me encontré olvidada en un anaquel. No recordaba haber visto el título en las listas de la obra de Hamsun, pero lo compré sin dudarlo.

Argonautas de cristal (de título original Landstrykere y en inglés Vagabonds o Wayfarers) es la primera novela de la trilogía de Augusto, como se le llama a las tres novelas (en dos entregas cada una) que Hamsun publicó entre 1927 y 1933 y que tienen como hilo conductor al personaje de Augusto.

La historia de la novela comienza en Polden, un pequeño pueblo pesquero de Noruega y nos muestra, principalmente, las vivencias y viajes de Edevart en su búsqueda del bienestar económico y el hambre de conocer el mundo más allá de su comunidad. De manera secundaria, pero como un elemento siempre presente, catalizador y agente de cambio en la vida de los personajes, se nos presenta el ir y venir de Augusto, amigo del protagonista. Por último, como fondo, Hamsun nos da un acercamiento al ciclo de vida del mismo pueblo y sus habitantes: sus carencias, vicios...los que crecen, los que llegan, los que se van.

7 de marzo de 2013

Libertad de expresión y homofobia.

Hoy amanecí con la noticia de la siguiente sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación:
El discurso consistente en inferir que la homosexualidad no es una opción sexual válida sino una condición de inferioridad no es parte del ámbito de la libertad de expresión, sino una manifestación discriminatoria y debido a esto usar las expresiones como "maricón" y "puñal" en artículos periodísticos queda excluido del derecho de la libertad de expresión y puede dar lugar a demandas por daño moral.1
Mi opinión al respecto de la noticia está dividida. Por un lado, soy la primera persona en señalar y criticar la homofobia allá donde se presente y en carne propia he experimentado el uso peyorativo de esa clase de palabras hacia mi persona y la discriminación que las acompaña. Por otro, una de mis creencias y fidelidades más arraigadas e incondicionales es hacia la libertad de expresión y prensa.

Siempre he dicho que cuando se cree en la libertad de expresión se cree en ella en un 120% o no se cree en ella. No vale decir “Hay libertad de expresión, pero solamente sí concuerdas conmigo”. Cuando la libertad de expresión (y prensa) está condicionada, cuando se comienzan a excluir ciertos tipos de expresiones de ella ya no es libertad de expresión.


Y no vale tratar de argumentar si n discurso es ofensivo o retrógrado, porque esas son apreciaciones subjetivas y el mismo organismo que prohíbe la profusión de palabras por homófobas, mañana puede prohibir cierto tipo de discurso por “falto a la moral y decencia pública” y luego cierto tipo de música o medio de entretenimiento “porque daña las mentes de los niños”. Abrirle la puerta a la primera es abrir la puerta a las demás.

Dejando bien en claro eso, las reacciones ante la noticia reflejan muy bien 1) la falta de comprensión lectora que reina en nuestro país: en ningún momento se está prohibiendo ni se va a castigar el uso de términos homofóbicos en la vida diaria, sino que se está prohibiendo su uso en ámbitos periodísticos y/o públicos que no sean estudios científicos u obras artísticas y 2) lo intrínsecamente arraigada que tenemos la homofobia en nuestro imaginario nacional: muchas de las reacciones fueron de enojo y molestia y a mi parecer cayendo dentro de tres tipos de respuesta muy comunes en cualquier debate entre personas de minorías oprimidas y ofensores de esas minorías:

6 de marzo de 2013

7 de 50+ libros al año: «Historia de la vida cotidiana en México I. Mesoamérica y los ámbitos indígenas de la Nueva España»

Siempre recibo muchas críticas porque constantemente hablo de mi aversión a los festejos patrióticos (más que a ellos, a la forma en que se celebran), el orgullo nacional irracional e idiótico y algunas otras cosas similares que la gente interpreta como “ser un buen mexicano” y que a mí más bien me parece un pseudo-patriotismo rancio, barato y caduco.

Mi definición de patriotismo consiste en conocer la verdadera riqueza cultural, histórica, étnica y artística de mi país; en tratar de mejorar la sociedad que lo conforma tanto en mi vida diaria como señalando lo que está mal con esa sociedad.

Precisamente esa hambre que tengo de conocer la cultura mexicana es lo que hizo que cuando me enteré de la existencia de la colección Historia de la vida cotidiana en México editada por el Fondo de Cultura Económica en 5 tomos casi creo que me temblaron las rodillas de emoción.

Hasta ahora solamente he podido adquirir el primer tomo, pero los otros cuatro están en mi lista inmediata de compras y en cuanto esté en mis posibilidades caerán en mis garras.

El contenido del primer tomo, Mesoamérica y los ámbitos indígenas de la Nueva España, nos es descrito de la siguiente manera en la contraportada:
En este volumen […] se exploran las condiciones de vida de los pueblos indígenas de México, desde los orígenes de la civilización mesoamericana hasta la época colonial. Con datos obtenidos en contextos arqueológicos, en códices pictográficos y en fuentes escritas, se examinan asuntos como la organización del espacio doméstico, el orden urbano, la alimentación, las relaciones familiares, la delincuencia, la conducta corporal, la salud, la sexualidad, las rutinas religiosas, las costumbres cortesanas, entre otros.

Al ser una obra de tan gran envergadura y que abarca tantos aspectos, periodos y temas, obviamente no está escrita por una sola persona. El libro está dividido en tres grandes secciones: El pasado remoto, La vida en el valle de México y sus alrededores en tiempos de la hegemonía Mexica y Conquista y transformación de las sociedades indígenas y esas secciones a su vez se subdividen en varios capítulos cada uno escrito por un autor distinto. Algunos autores escribieron varios capítulos, siendo el más notable Pablo Escalante Gonzalbo que escribió la mayor parte de los capítulos que conforman la sección dedicada a los mexicas (y es también el coordinador de la obra).

28 de febrero de 2013

6 de 50+ libros al año: «El hombre desnudo» de Desmond Morris

Desmond Morris es de los autores que más he leído a partir de que retomé mi afición por la ciencia (hace unos 4 años, después de haberla dejado de lado por mucho tiempo).

Desde el primer libro que leí de él, “El zoo humano”, me encantó su aproximación a los temas que maneja y la manera de exponer sus argumentos; si bien algunas de sus teorías al pasar del tiempo han sido revisadas y encontradas erróneas o caducas, la totalidad de su mensaje y trabajo sigue siendo válido o al menos útil como documentación.

Tenía mucho tiempo queriendo leer dos de sus obras más vendidas “La mujer desnuda” y “El hombre desnudo” títulos -libros posteriores a su famoso “El mono desnudo”- en los que estudia el cuerpo -femenino y masculino respectivamente- literalmente parte por parte.

Recientemente pude hacerme con una copia de "El hombre...", la contraportada nos describe la obra de esta manera:

Después de su aclamado libro “La mujer desnuda”, Desmond Morris investiga este éxito evolutivo y hace un estudio minucioso del cuerpo del hombre, en el que examina las características biológicas de su anatomía y describe las numerosas formas en las que las costumbres locales o las modas las han modificado, suprimido o exagerado. Una historia natural de este espécimen fascinante que no por más conocido corre menos peligro. Escrito desde la perspectiva de un zoólogo y argumentado con datos científicos, no faltan las anécdotas y conclusiones sorprendentes, incluyendo un polémico capítulo que examina las tendencias sexuales del hombre.

No sé si sea por el formato del libro, en el que cada capítulo está dedicado a una parte del cuerpo, pero se me hizo un libro simple en demasía, con partes prescindibles por obvias, algo redundante e incluso aburrido a ratos.

Otra cosa que no me agrado para nada es que es altamente especulativo y si bien, muchos de los argumentos tienen alguna base científica, también se vale muchísimo de los “pues, no hay explicación científica por ahora, pero vamos a hablar de esta explicación infundamentada que yo tengo en todo el capítulo” o le da demasiado espacio a las partes histórico-sociales y anecdóticas en vez de las biológicas y científicas (por ejemplo, en todos o casi todos los capítulos se menciona los récords Guinness referentes a la parte del cuerpo de la que se está hablando).

No necesariamente es algo malo, pero supongo que el hecho de haber leído sus otros libros, que tienen ese enfoque más de zoólogo, menos de “la historia de…” hizo que esperara otra cosa del libro. Precisamente esa predisposición de mi parte es lo que me hace decir que probablemente no sea un libro malo, porque datos interesantes aquí y allá sí los tiene, pero el tono que tiene es muy simplista comparado con sus demás libros, además de demasiado especulativo para mi gusto.

Lo recomendaría únicamente para personas que no hayan leído anteriormente al autor o que apenas vayan empezando a sumergirse en la literatura de divulgación antropológica, pero no para lectores ya familiarizados con el tema, como libro de referencia o quienes ya hayan leído algún otro título de Morris.

No es un libro difícil de conseguir, pero a veces tampoco se encuentra en todas las librerías (a diferencia de su antecesor, que no he podido encontrarlo en ningún lado), su precio, varia dependiendo de dónde se compre, pero ronda los $290 pesos- 23USD.  

[Leído del 2 al 6 de febrero]

7 de febrero de 2013

5 de 50+ libros al año: «Madame Bovary» de Gustave Flaubert

Todos tenemos nuestra lista de “clásicos imperdibles” que por una u otra razón sí nos hemos perdido. También es común tener nuestros “libros tabú” que es como yo llamo a esos libros que siempre queremos leer y ya a punto de comenzar a hacerlo se nos atraviesa algún otro título que en dicho momento nos apetece más.

Uno de los libros que tenía en ambas listas es Madame Bovary, la famosa novela de Gustave Flaubert: clásico de la literatura francesa y según muchos una de las mejores novelas jamás escritas.

A diferencia de algunos clásicos universalmente reconocidos que pueden llegar a ser decepcionantes (¿me estás oyendo, Hemingway?), Madame Bovary cumple las expectativas que genera.

Tenía rato que una novela no me causaba sensaciones tan fuertes y genuinas: desde que comencé a leerla cada personaje me fue causando una impresión y hubo veces en que poco me faltaba para jalarme el cabello de desesperación. Por supuesto, no lo digo como algo malo, sino como prueba de la pluma magistral de Flaubert.

Para los que no conozcan la historia (lo cual dudo, digo, yo no la había leído y sabía de qué va y cómo termina), la trama es esta:
Una joven y hermosa mujer, Emma, se casa con un médico de origen rural. Al poco tiempo, la pareja acude a una fiesta de alta sociedad y la protagonista se descubre insatisfecha con la vida que lleva. Desencantada, rechaza la monotonía de su existencia y anhela otra guiada tanto por la pasión y el amor verdaderos como por la importancia del estatus social. Tras embarazarse de su esposo, Emma comienza una serie de amoríos que no consiguen sino desalentarla más en su búsqueda.
Emma me parece un personaje muy plano, pero muy, muy bien escrito, sé que suena contradictorio, pero así me hizo sentir. Desde el momento que empiezan a describirla, su infancia, sus pensamientos, su vida… me daba la sensación de ya saber cómo iba a pasar todo, y no precisamente porque conociera la historia, sino porque su forma de ser es muy predecible, pero creo que esa es parte de la magia del personaje y ayuda a creer una especie de desesperación en el lector: un deseo de abofetear a Emma que dan ganas de poder sacarla del papel y hacerla entrar en razón.

30 de enero de 2013

4 de 50+ libros al año: «Las mejores historias insólitas», antología de horror y misterio.


A pesar de que vivo con una persona que es amante del género de horror en cualquiera de sus expresiones (cine, literatura, música, pintura…) y que con el pasar del tiempo me he ido familiarizando con el cine tenebroso, mi acercamiento a la literatura de horror ha sido muy pequeño en comparación.

Leí a Poe en mi pre-adolescencia y aunque me gustó no me despertó una sed de sumergirme en el mundo de la literatura de miedo. De Lovecraft he leído muy poco, pero estoy familiarizada con su mitología a través del cine y la cultura pop. Quien sí definitivamente me cautivó cuando comencé a leerlo hace poco más de dos años fue Clive Barker (Hellraiser, Los libros de sangre, entre otros) y poco a poco he ido leyendo su bibliografía, pero sigo sin considerarme una fanática del género.

Desde el comienzo del año me propuse catalogar/inventariar nuestros libros y al hacerlo tuve oportunidad de ver detenidamente los libros de Mr. que no he leído, entre ellos un montón de literatura de horror. Si bien demasiados de esos libros no se me antojaron para nada, pude ver algunos que hicieron que me naciera el deseo de, al menos, asomarme al género y para hacerlo me pareció que sería una buena idea comenzar con alguna recopilación de autores clásicos del terror (me di cuenta que los títulos que menos me llamaban la atención eran casi todos muy modernos).

Mi elección inicial era otra antología, pero el conocedor de la casa me recomendó comenzar específicamente con esta recopilación de la ya extinta editorial Bruguera.

La antología está compuesta por 35 relatos de variable extensión (cuatro páginas el más corto, 85 el más largo) de autores de toda procedencia, corrientes y épocas. Hay relatos clásicos y muy famosos, incluso para no conocedores del género, como “La muerta enamorada” de Téophile Gautier, “La cabellera” de Guy de Maupassant y “La barrica de amontillado” de Edgar Allan Poe; y otros más recientes o de autores no precisamente relacionado con el género de horror, como Ray Bradbury.

La mayoría de los relatos me gustó o me pareció al menos interesante, lo cual no es tan común en las antologías. Ningún relato se me hizo malo, pero algunos no llamaron tanto mi atención (unos siete en total), pero en general la selección es muy buena y a pesar de que no es un libro corto resulta muy ameno de leer.

Los diez relatos que más me gustaron (sin contar dos de los tres clásicos que mencioné) son los siguientes:

18 de enero de 2013

3 de 50+ libros al año: «Sed de amor» de Yukio Mishima

Me declaro ignorante en cuanto a literatura japonesa se refiere. Realmente no hay una razón en específico por la cual no haya leído prácticamente nada de autores japoneses, simplemente estoy poco familiarizada con la tradición literaria del “país del sol naciente”.

Mishima me lo recomendó (con bastantes elogios) una amiga que considero lectora de muy buenos títulos, así que, en un arranque de no sé, y sin haberlo leído, compré tres libros de él. Sed de amor es el primer título del autor que leo; la buena noticia es que no me decepcionó y no compré en balde los otros dos libros (Confesiones de una máscara y Nieve de primavera) así que cualquier día de estos me los aviento.

Después de terminarla me quedé reflexionando sobre di desconocimiento sobre literatura japonesa, así que este año procuraré leer al menos uno o dos títulos de autores de Japón...pero, volviendo a Sed de amor: la historia del libro me gustó bastante. Es la siguiente, tal cual la resume la contraportada: 
Novela urdida en torno a la pasión y la destrucción, narra la historia de Etsuko, quien, viuda, ha de trasladarse a la finca de su suegro Yakichi, ante cuya autoridad natural como cabeza de familia se plegará para acabar manteniendo una relación sexual dominada por la sumisión, aunque es de Saburo, un joven e ingenuo sirviente, de quien se enamora perdidamente. Mishima (1925-1970) aborda una de sus primeras exploraciones en torno a asuntos recurrentes en su obra, como el amor y el odio, el deseo y los celos, así como el veneno que instilan en las relaciones humanas la obsesión y la frustración.
Es una novela dividida en cinco capítulos, escrita en un estilo notoriamente poético, cargado de imágenes literarias hermosas y profundas. Más que de acción, la narrativa de Mishima es emotiva, interna, psicológica. Curiosamente, ese estilo personal lo logra aún como narrador omnisciente, huyendo del clásico recurso de la primera persona que muchos utilizan para alcanzar ese mismo efecto. 

La novela gira casi por completo alrededor de los sentimientos del personaje principal, Estuko, los cuales se nos presentan en carne viva: nos se nos suaviza o edita su inestabilidad y carencia de sentido, al grado que a veces es un poco difícil comprenderla (al personaje, no a la novela) y por tanto la relación lector-personaje más que de empatía es de presencia.

17 de enero de 2013

2 de 50+ libros al año: «Acabo de llegar» de Stephen Jay Gould

Junto con Carl Sagan, Jane Goodall y Richard Feynman, Stephen Jay Gould es uno de mis héroes personales (al menos en la categoría de científicos que admiro). Si bien mi nivel intelectual no me da para comprender cabalmente su trabajo científico como tal, he leído casi todos sus libros de divulgación científica dirigida a los mortales, como yo.

Creo que la manera sencilla y franca, al tiempo que amable que tiene de expresarse (sin mencionar que a veces su sentido del humor excelente), combinada con sus puntos de vista, no solo de científico, sino de ciudadano, hijo, amante del arte, padre (humano, así tal cual) dotan a su trabajo ensayístico de una calidez humana que muchas personas piensan que no existe en la ciencia, pero que se revela en su escritura a cada momento.

Este volumen recopilatorio en particular lo compré en la pasada Feria Internacional de Libro de Monterrey, la nota de contraportada del libro dice así:


Quienes han disfrutado del saber de Stephen Jay Gould recibirán con una agridulce mezcla de placer y dolor la obra que significa el fin de una tarea desarrollada durante veintiséis años. Entre 1974 y 2001 el autor divulgó trescientos artículos que previamente había publicado en la revista Natural History en obras que contribuyeron a difundir de manera amena y novedosa los avances de las ciencias de la naturaleza. Acabo de llegar es, a este respecto, una nueva entrega instructiva sobre temas de historia natural que van desde el dinosaurio con alas hasta el descubrimiento de la sífilis pasando por la recepción del darwinismo en figuras como Sigmund Freud o Isabelle Duncan. A estos temas a los que Gould nos tiene acostumbrados se añaden, además, reflexiones diversas sobre el fatídico 11 de septiembre de 2001 u otras más próximas sobre sus propios recuerdos, emociones y aficiones intelectuales. En este sentido, Acabo de llegar constituye también un homenaje al autor que falleció en mayo de 2002, poco después de acabar esta obra.
Como es común en su obra, casi todos los ensayos de este volumen están basados en anécdotas (personales, de cultura general o de la historia de la ciencia) o hechos naturales de las cuales Gould procede a explicar conceptos científicos, corrientes de pensamiento o la llamada filosofía de la ciencia1

Algo que me pareció muy perceptible en este volumen a diferencia de sus predecesores es que el material en el cual el paleontólogo estadounidense basa cada uno de sus ensayos deja de ser preponderantemente sobre casos naturales (algún comportamiento o característica física de alguna o algunas especies, por ejemplo) y pasa a inspirarse en anécdotas que muchos considerarían “alejadas” del tema de la ciencia. Creo que esa clase de acercamiento es la expresión natural de la madurez de vida y trabajo de un científico con un fuerte cimiento humanista.

11 de enero de 2013

1 de 50+ libros al año: «El país de las últimas cosas» de Paul Auster

Por razones extrañas nunca había leído nada de Paul Auster y de hecho nunca había escuchado mucho sobre su obra (ni bueno, ni malo), aunque al haber trabajado en una librería por supuesto que sabía de su existencia, pero nunca lo había considerado para su lectura, principalmente porque siempre había obras o autores que me son más familiares en lista de espera.

Cuando empecé con el propósito explícito de aumentar mi ritmo de lectura les solicité a mis contactos en las redes sociales en las que soy más activa (Facebook y Tumblr) por recomendaciones de libros que ellos creyeran debía leer o pensaran que podrían gustarme, y un alguien a quien tengo en el concepto de un excelente lector y conocedor de buena literatura me recomendó al autor y en especial este título; al buscar la sinopsis del libro me llamó poderosamente la atención, así que en cuanto tuve oportunidad lo compré.

En resumen, la historia del libro, tal cual se nos presenta en la contraportada es la siguiente:

Anna Blume cuenta en una carta a su novio, enviada desde una ciudad sin nombre, lo que sucede en El país de las últimas cosas. Anna está allí para buscar a su hermano William, y describe una tierra en la que la búsqueda de la muerte ha reemplazado a los avatares y negocios de la vida: las clínicas de eutanasia y los clubes para el asesinato florecen, mientras que los atletas y corredores no se detienen hasta caer literalmente muertos de cansancio, y los saltadores se arrojan de los tejados. Pero Anna intentará sobrevivir en ese país devastado, donde todo lo que existe es posiblemente el último ejemplar de su especie.
Un ejemplo claro de una obra slipstream1. A veces se describe como una novela de ciencia ficción y otras veces esta denominación es vehemente negada por los estudiosos del tema. Este tipo de debates es quizá provocado por la idea de que, de alguna manera, la ciencia ficción es un género poco serio, «para adolescentes y nerds», en comparación con la "alta literatura" o el estereotipo ignorante de que la ciencia ficción se refiere únicamente a historias futuristas sobre naves espaciales y aliens.

Soy de la firme idea de que la designación de una obra como tal o cual género o corriente debería servirnos para propósitos meramente informativos y no como contratos de lealtad y, o un aseguramiento de calidad de dicha obra.

Sea cual sea el género en el que se coloque a esta novela, queda bien parada como una excelente pieza narrativa: captura al lector desde el comienzo; especialmente a quienes, como yo, sean fanáticos de presenciar la construcción de universos desconocidos (la descripción de lugares/civilizaciones/cosas que no existen en nuestro mundo, por ejemplo, los países que visita Lemuel Gulliver, en “Los viajes de Gulliver”) ya que la primera parte del libro se dedica a presentarnos la desolación del estilo de ¿vida? de “El país de las últimas cosas”, donde reina la desesperación, muerte y todo se está derrumbando, literal y metafóricamente.

Esta primera parte, que se concentra en la indigencia, carencias y desesperanza de los habitantes del país desolado, me llegó a recordar por momentos el vivir de los ciegos de Saramago, en “Ensayo sobre la ceguera ”, aunque no precisamente por el estilo narrativo, sino simplemente como una comparación de las situaciones narradas: la búsqueda interminable de comida, refugio y seguridad.

50+ libros al año: presentación.

Librero con 70% de nuestra biblioteca
Como ya había mencionado anteriormente, el año pasado me propuse la meta personal de leer un libro (o más) por semana, para completar anualmente la cantidad de cincuenta o más libros leídos al año.

Uno de mis defectos más grandes es que suelo ser propensa a la desidia, sobre todo si la meta y objetivo en cuestión no está perfectamente planeada y detallada. Por suerte, la forma más efectiva que he encontrado de combatir esa desidia es, precisamente, planeando mis metas con detalle y establecerlas principalmente formadas por pequeñas metas diarias o llevando registro de esos mismos logros.

Aplicando esas tácticas de planeación, registro y competitividad a mi meta de lectura es como la he ido cumpliendo durante los últimos cinco meses (cumplida más cabalmente los últimos 3 meses, pero establecida como meta desde agosto pasado) 

Compito conmigo misma: al tomar un libro calculo cuántas páginas al día debo leer para terminarlo en la meta establecida de 7 días y para cumplir dicha meta diaria corto tiempo de otras actividades innecesarias, como ver televisión o perder tiempo en la computadora.

Por supuesto, no todos los libros se leen en el mismo tiempo, así que los alterno y planeo de modo que si leo un libro que me tomó solamente 3 días, sé que a continuación puedo permitirme algún libro más pesado/largo (por ejemplo, “Ulises”, “La montaña mágica”, o algún libro técnico, histórico…) de manera que al final del mes, se mantenga el promedio de 4 o más libros leídos 

Realmente no es una carrera contra nadie más que contra mí misma. Nadie más que yo lleva el registro, no hay castigo si no se cumple, las llevo solamente por la satisfacción de ver que la meta general se va cumpliendo.

A pesar de que ya llevo un registro público de mis lecturas en el blog, en mi Diario de lectura, me siento con ganas de volver a la reseña/crítica literaria (aparte, ando un poco floja con eso de la escritura), así que en relación con mi meta de lectura, ahora me he propuesto reseñar cada libro que leo, una, como un incentivo extra a esa meta de lectura y otra, porque soy una desvergonzada que no ha actualizado el blog en quién sabe cuántos días y quiero hacerlo más regularmente (clever me).

Y, pues, eso es todo, esperen reseñas en promedio una vez a la semana (conforme vaya terminando cada libro), en el reto “50+ libros al año”

Adicional a eso, me permito decirles que realmente no es nada difícil hacerlo: tiempo siempre hay, pero generalmente lo mal-empleamos en otra clase de cosas menos nutritivas. Los invito a que lo intenten de acuerdo a sus condiciones: no tienen que ser 50 libros, simplemente con que aumenten su promedio anual de manera significativa, pueden ser 40 libros al año, 30, uno por mes, si realmente no leen nada…60, 70 si ya leen mucho: realmente uno nunca lee suficientes libros y a pesar de que nos topamos libros malos de tanto en tanto, leer es una experiencia de la que uno no sé puede arrepentir.

No para todas personas funciona eso del registro exacto, pero en mi caso ha sido una excelente ayuda, si se embarcan en alguna meta parecida de lectura  -ya sea con registros exactos o no- no se olviden de platicarme :)