29 de abril de 2013

15 de 50+ libros al año: «El exorcista» de William Peter Blatty

Este año decidí por fin introducirme en el mundo de la literatura de horror. Como comienzo estoy buscando títulos clásicos y populares, antes de buscar obras más modernas o rebuscadas.

Si bien, desde enero, cuando leí la antología de editorial Bruguera Las mejores historias insólitas, no había tomado más material de horror, este mes decidí quitar de la lista de lecturas pendientes a El exorcista.

Si bien siempre había escuchado muy buenas reseñas de esta novela, publicada en 1971, al tiempo que todo mundo me decía que era mucho más aterradora que la famosa película que inspiró (la cual ya de por si se me hacía bastante terrorífica), por miedosa y también por no estar tan interesada en descubrir el género, nunca me había animado a leerlo.

La trama de la novela es la siguiente:


Inspirada en un caso real ocurrido en el año 1949, El exorcista narra una historia de suspense, miedo y desesperanza; en la que una madre ve, angustiada, cómo su hija se va volviendo loca.La medicina no encuentra remedio alguno para la dolencia de la niña, Regan. Sin otro medio en el que apoyarse, la mujer pide a un jesuita psiquiatra que realice un exorcismo. Es en ese momento cuando el demonio posesor comenzará a sobresalir en la historia.

Si bien, por una u otra razón, nunca he visto completa la película, ya estaba familiarizada con la historia a través de la cultura popular. Aún así, el ritmo constante y bien manejado de la obra de Blatty me capturó desde el comienzo y a pesar de ser un libro de una extensión normal, lo terminé muy rápido.

25 de abril de 2013

14 de 50+ libros al año: «La guerra de los mundos» de Herbert George Wells

Para mi vergüenza, nunca había leído este clásico. Si bien, había escuchado y leído la novelización radiofónica de la misma y había visto la adaptación cinematográfica del 2005, por lo cual estaba familiarizada con la historia, nunca me había dado la oportunidad de leer la novela de Wells.

La guerra de los mundos es una de las primeras obras de ficción (si no es que la primera) que relata la invasión o conquista de la tierra por seres de otro planeta.

La historia nos es relatada seis años después de la invasión, por un escritor de divulgación científica, cuyo nombre jamás se proporciona, que habita cerca de la localidad donde cae uno de los primeros cilindros y es testigo cercano del comienzo del ataque extraterrestre.

Tras separarse de su esposa por el caos y destrucción que provocan los trípodes (las máquinas de guerra de los invasores), nos relata su huída en busca de refugio, el avance de los alienígenas, la información sobre lo que sucede que va recabando en su lucha por sobrevivir y la manera el fin inesperado de los invasores.

Una de las primeras cosas que me llamó la atención fue que me sorprendí a mí misma dos o tres veces teniendo que conscientemente re-situarme en la época en que la obra está escrita. Al estar leyendo sobre observatorios, objetos espaciales, rayos de calor…mi mente de chica nacida en los noventas siempre tendía a imaginárselo todo demasiado moderno para la época en la que realmente está situada la novela.

Más que un defecto de la novela, es un defecto del lector (mío, pues), pero me puso a pensar en la gran proeza de ingenio que debió haber sido imaginarse la tecnología avanzada marciana en la época en que vivió Wells. También explica muy bien la fascinación que causó la novela y que la llevó a convertirse en la leyenda que es hoy en día.

15 de abril de 2013

13 de 50+ libros al año: «El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde» de Robert Louis Stevenson


Creo que a todos los que leemos un libro tras otro nos ha pasado que a veces necesitamos descansar de leer; pasa sobre todo después de algún libro difíicl, largo o que no nos gustó.

Como mencioné en mi reseña anterior, me resultó muy difícil leer Orlando, de Virginia Woolf, y al terminarlo me quedé algo embotada y precisamente con esa necesidad de despejarme literariamente.

Mi remedio para esta sensación es releer libros que me hayan gustado mucho, que de preferencia sean obras cortas y, al menos en mi caso, los libros que siento que mejor cumplen esa función son mis clásicos cortos favoritos.

En esta ocasión el elegido para cumplir dicha función fue la famosísima novela de Stevenson. Creo que cualquier persona con edad para razonar y que no haya vivido debajo de una roca toda su vida sabe de qué va la trama, pero la dejo acá la descripción de contraportada de mi edición para cualquier despistado:

Londres, invierno de 1884. El señor Utterson, notario del doctor Jekyll, relee el testamento del científico: 'Yo el firmante Henry Jekyll, deseo que a mi muerte todos mis bienes pasen a mi gran amigo y benefactor Edward Hyde.' Poco después, el señor Utterson descubre que el señor Hyde no sólo es una persona despreciable, sino un criminal. ¿Qué oscuro secreto, qué grave error de juventud obliga al intachable doctor Jekyll a nombrar a un asesino su principal benefactor?
Esta memorable novela de Robert Louis Stevenson es una alegoría moral, un magistral relato de misterio que sucesivas generaciones de lectores han convertido en un clásico de la literatura universal. El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde es una mezcla de misterio, terror y ciencia ficción, que se inmortalizó como la historia del hombre y la bestia.
Comencé a leer la novela una noche y la terminé la siguiente mañana. A pesar de las lecturas, el paso del tiempo, las decenas de adaptaciones y referencias a la historia que encontramos en la cultura popular, no deja de ser fascinante: desde la prosa, la trama y la temática de la obra.

Si bien no creo que el lector moderno la encuentre igual de impactante que los lectores de la época en que se publicó por primera vez, antes de la avalancha de horror (tanto en la literatura, como en el cine) en que vivimos, la obra no pierde valor por esto.

Debido a que es una historia que se ha asimilado dentro del imaginario social debido a las decenas de adaptaciones y referencias en toda clase de medios es un libro publicado en muchas presentaciones por muchas editoriales y en un rango extenso de precios. Desde versiones económicas para estudiantes hasta versiones de lujo se pueden conseguir en cualquier librería.

Definitivamente es un clásico imperdible, si no lo han leído lo recomiendo mucho y si ya lo han leído, sepan que es de esos libros que no pierden el encanto con los años.

[Leído del 26 al 27 de marzo]

12 de abril de 2013

12 de 50+ libros al año: «Orlando» de Virginia Woolf

La obra que he leído de Woolf (Un cuarto propio y La señora Dalloway) me ha gustado y hace unos años vi la película de Sally Potter basada en esta novela así que tenía un tiempo con la intención de leerla.

La trama de la novela y el acercamiento a temas como la homosexualidad, la sexualidad femenina y el rol de la mujer en la sociedad y como creadora literaria se me antojaban excelente material.

Por ahí había leído que se le considera una obra menor de la escritora porque no la escribió como una obra seria, sino como un descanso entre una novela y otra (aunque es la obra que mayor éxito comercial tuvo durante la vida de la autora). No sé qué tengo torcido en mi criterio literario que muchas "obras menores" de varios de mis autores favoritos me fascinan, así que tenía grandes expectativas sobre esta novela.

La reseña que viene en la parte trasera del libro nos lo presenta de esta manera:
Novela difícilmente clasificable en la que ­-como escribió en su día Jorge Luis Borges, traductor de la obra-­ "colaboran la magia, la amargura y la felicidad", Orlando (1928) narra los avatares a lo largo de cerca de trescientos años del que empieza siendo un caballero de la corte isabelina inglesa. Producto en parte de la ambigua pasión de Virginia Woolf (1882-1941) por Vita Sackville-West y antecedente singular del realismo fantástico, la historia de su protagonista, ambientada siempre en sugerentes escenarios e impregnada por la particular obsesión de su autora por el transcurso del tiempo, se desliza como un deslumbrante cuento de hadas ante los fascinados ojos del lector.
No sé si no era mi tiempo de leer Orlando, si es demasiado complejo para mi capacidad mental o si efectivamente no tiene la calidad literaria de lo que he leído anteriormente de ella, pero terminar de leer este libro fue toda una batalla.

10 de abril de 2013

Conocimiento, pensamiento crítico y el precio de no saber.

La semana pasada tocaron a mi puerta dos mujeres Testigos de Jehová. Tengo la extraña costumbre de ser amable con ellos u otros misioneros de diversas religiones que me abordan. Los saludo, los dejo exponer el motivo de su visita y después los despido amablemente.

Sin embargo, la mayoría del tiempo, dichas personas no están en esa misma disposición de respeto, mutuo entendimiento y apertura que yo, así que un "No estoy interesada, gracias", muchas veces lleva a otras preguntas y declaraciones agresivo-pasivas que, cuando tengo el tiempo y el ánimo, no me gusta dejar sin contestar. No porque intente convencer a esas personas, que es casi imposible (y lo sé yo que siendo creyente ningún ateo me convenció de dejar de creer), sino porque me da una excelente oportunidad de probar mis argumentos e ideas y generalmente me quedo reflexionando sobre sus respuestas.

Después de que decidí conversar más extensamente con ellas, rápidamente encaminé la plática hacia la ciencia, porque sé que es un tema en el que se sienten incómodos y muchas veces se ofenden o asustan tanto que cortan la plática; pero al parecer esta vez hablaba con una persona con más experiencia en este tipo de confrontaciones ("Tengo 30 años viviendo en la verdad") así que me aventé su diatriba de creacionismo vs ciencia llena de lugares comunes. Al final obviamente se cansó de mis respuestas estoicas cada que decía algo que no pude dejar pasar por alto, aunque la mayor parte del tiempo estuve escuchando sin contestar, y terminamos "amablemente" la conversación.

Luego de su visita me quedé analizando todo lo que ella dijo (realmente solamente una de ellas hablaba, la otra solo hacía comentarios al margen). No tanto en sus argumentos teológicos, sino en los argumentos que dejaban ver su visión, conocimiento y relación con la ciencia.

Durante gran parte de la conversación pude escuchar decenas de frases que los creacionistas repiten una y otra vez, a pesar de que las respuestas a tales cuestiones son relativamente conocidas o que demuestran una ignorancia sobre la definición de diversos conceptos científicos, como "Y si venimos de los monos, ¿porqué todavía hay monos?", "¿Cómo algo tan complejo como el ojo humano pude surgir al azar?" o el que más espanto me causó, que fue el darme cuenta que para ella el Big Bang, la abiogénesis1 y la evolución eran exactamente la misma cosa.2

3 de abril de 2013

11 de 50+ libros al año: «Diario I 1931-1934» de Anaïs Nin

Hace unos años, cuando trabajaba en Librerías Gandhi, platicando con un compañero sobre literatura erótica me enteré de la existencia de Anaïs Nin (por sus relatos del género, recopilados en Pajaritos). En ese momento escuché algo que me han dicho después distintas personas en varias ocasiones: "Lo que vale la pena leer de ella son sus diarios".

Pajaritos no me dejó maravillada, aunque después me enteré que todos o casi todos sus relatos eróticos eran escritos por encargo, por lo que se consideran escritos "menores". Lo que investigué de la vida y obra de autora me dejó interesada en leer sus diarios y en mi reciente viaje al DF pude hacerme de una copia del primer volumen de su diario, supuestamente inexpurgado (en las primeras ediciones de sus diarios fueron removidas las partes más "indecorosas") y sin dudarlo lo compre.

La descripción de la contraportada (que es demasiado extensa para mi gusto), presenta el libro de esta manera:

Este es uno de los testimonios más extraordinarios de la literatura universal. Un diario escrito a lo lardo de toda una vida, más de treinta y cinco mil páginas, que por primera vez nos descubre sin tabúes a la mujer moderna, a la Anaïs Nin que se asoma sin vértigo al siglo XX. Testimonio de una mujer apasionada, auténtica, explosiva el "Diario" es un impresionante escenario íntimo en el que se exhibe desnuda, feliz, sin complejos, amando al mismo tiempo a Henry y a June. «June es mi aventura y mi pasión, pero Henry es mi amor». Esa es la Anaïs Nin que recurre a las emociones para embellecer la vida, la que sabe rodearse de talento y se entrega al amor con impetuosa pasión.

En este primer volumen de su Diario, Anaïs, tras publicar si primer libro sobre D.H Lawrence, revive el París que comparte con Henry Miller y su mujer, June Mansfield, hasta 1934, año en que se dirige a Nueva York. Pura literatura donde, más allá de las exquisitas experiencias sexuales, florece el mundo artístico del gran París y el de una mujer ante el frenesí intelectual, emocional y físico capaz de conmoverla como ninguna otra cosa lo había hecho.
La primera gran decepción que me llevé fue el darme cuenta que, a pesar de lo que el vendedor me dijo y lo que pude deducir por la descripción del mismo libro, la edición que tengo en definitiva no es una edición inexpurgada. Sigo sin superar la molestia que me causó este contratiempo ya que, por el volumen de los diarios inexpurgados o de las ediciones de Incesto que he visto, siento que me perdí gran parte de la escencia de sus diairos, pero hablemos en específico del diario que sí pude leer.