20 de abril de 2016

Corsés para principiantes 2: Consideraciones para antes de comprar o usar tu primer corsé.

Antes que nada, ya en un post anterior definí qué es un corsé y sus diferencias con otras prendas moldeadoras, incluyendo las cinturillas de látex que se han puesto de moda últimamente. En este post (y en general) al hablar de corsés me refiero exclusivamente a prendas que reducen la cintura mediante tensión muy fuerte creada por varias capas de tela resistente, varillas de acero y lazos en la espalda.

Los corsés de verdad y de buena calidad no son prendas baratas y el usarlos, ya sea de manera esporádica o como un régimen, requiere de disciplina y de algunos cambios en nuestra alimentación y rutina; también puede resultar incómodo al principio y si no se utilizan de manera correcta, cuando se usan prendas de mala calidad o en el caso de algunas condiciones pre-existentes hay ciertos riesgos, por lo que creo que es importante considerar varios puntos antes de adquirir un primer corsé o iniciar un régimen de waist trainning1 .

Personalmente, veo el usar corsés como una forma de modificación corporal (a la vez más extrema y más sutil que otras formas de modificación), así que creo que es sumamente importante realizar el mismo tipo de investigación y meditación que se aconseja hacer antes de, por ejemplo, hacernos un tatuaje (aunque los resultados de aún el más estricto waist trainning no son permanentes). Creo que faltan recursos en español con información apropiada y fidedigna sobre el tema, así que lo que pretendo con esta entrada es una guía básica e introducción para quien no sabe nada o mucho sobre corsés y cree que le podrían interesar o le llaman la atención, pero no sabe por dónde empezar.

Preguntas que debemos hacernos y consideraciones antes de comprar o usar un corsé:

1 de abril de 2016

Reto: 60 días para volverte minimalista (presentación)

Tengo un año y medio en un proceso de mejora personal en el aspecto de organización y limpieza de mi casa.

Siempre he sido una persona desorganizada, con propensión a acumular “mugrero”. Esta forma de ser se me intensifica en los momentos en que lidio con depresión…con todo el estrés y desánimo que estas tendencias alimentan. Durante varios meses entre 2014 y 2015 estuve en terapia y uno de los aspectos prácticos con los que más trabajé fue el reeducar mi cerebro, motivaciones y acciones para eliminar y reducir este factor estrensante en mi vida y a pesar de que ya no estoy en terapia, he continuado con ello.

Como uno de los aspectos en los que más fallo es en cuanto a la motivación y constancia, este proceso de volverme más organizada ha sido muuuuuy lento, pero avanzo y mejoro lo mejor que puedo, tratando de no desanimarme por mis periodos “muertos” y buscando inspiración en todos lados.

Una de las cosas que más me motiva ha sido encontrar blogs y canales en Youtube con personas que dan consejos, métodos y retos para simplificar cosas como el deshacerte de cosas acumuladas, darle un reset a la limpieza de tu casa, encontrar maneras más eficientes de hacer tareas diarias, étc.

En enero encontré un reto llamado 60 días para volverte minimalista, de la australiana Rachel Aust. Como no es un estilo estético/de vida que me atraiga, en principio no le presté mucha atención, pero ya leyendo en qué consistía el reto pensé que lo podría aplicar de una manera menos estricta como un reto para deshacerme de acumulación y cosas innecesarias en mi casa, hábitos y vida y pensé “A ver si uno de estos días lo hago”, que se tradujo en un “bajé el documento y me olvidé de él”.